El ZEN DE LAS ESTRELLAS - Futuros del planeta Tierra


Maestro de la Luz

"El mundo ha cambiado.
Lo siento en el agua.
Lo siento en la tierra.
Lo huelo en el aire.
Mucho de lo que antes era se ha perdido,
puesto que nadie con vida lo recuerda."


~ Galadriel, El Señor de los anillos


El hombre del futuro estaba de pie de espaldas a la pared del gran salón comedor del castillo Chillon con vista al lago de Ginebra. Vestido con un traje azul marino, una camisa negra y brillantes zapatos negros, se veía como debería hacerlo un amo del tiempo, mientras recorría sin moverse a través de los corredores del tiempo y en el espacio de mi presencia. Alguna vez te has preguntado, "¿Qué es real?"

La luz del mediodía resplandecía a lo largo de Lac Léman y reflexiones cristalinas bailaban en sus ojos verdes mientras un chispazo de estrellas doradas recorría el Centro Galáctico.

Líneas de luz brillante se mezclaban con las sombras en el piso de mármol del castillo de roca. Me había dado cuenta de que durante algunos miles de años de interacción extraterrestre algunas almas muy interesantes habían habitado entre estas paredes en las cuales me encontraba pacíficamente, aprendiendo y aplicando el arte de ver.

Mientras pensaba sobre este asunto de ver, el Zen del saber, me di cuenta de la manera en la que este hombre se sentía como en su casa en el castillo, el cual era, después de todo, su puerta de entrada a los mundos. Hizo una breve pausa y señaló hacia el puente del tiempo, como si quisiera asegurarse de que lo vería.

Si tuviera que decir en una sola palabra lo que sabía que él era o es, sería lo que él dijo que yo era: un alma trans-humana. Figuras de luz se elevaban para dar forma a las sombras proyectadas en los ventanales del castillo. Montañas nebulosas aparecieron a través del lago reflejado en las ventanas góticas, recordándome del hecho de que son los guardianes inmemoriales de este lugar sagrado.

La impresión que obtuve mientras seguía al elegante hombre escaleras arriba rumbo a la torre vigía, era la de un vórtice de intemporalidad situado en la cima de una aguja de granito de mil pies de alto, surgiendo en la superficie de este lago misterioso, el cual había guardado tantos secretos de este mundo. ¿Era él un yo de un tiempo por venir?

La inmemorial había venido a enseñarme cómo abrir y dominar al tiempo y cómo ver el mundo invisible por mí mismo. Él era definitivamente real en el sentido tridimensional del ser, si bien no sabía cómo es que había llegado a estar ahí, ante mí, en el umbral de la realidad y la irrealidad. Estaba sonriendo con una sonrisa incandescente, y supe que algo inusual estaba a punto de pasar. El portal del tiempo se abrió al tiempo que el eclipse cubría con su sombra la tierra, revelando el espejo intemporal, mostrándome las cosas que había querido ver.

Él era, por lo menos eso dijo, el maestro del tiempo. Estaba aquí para enseñarme el Zen del saber y el arte de ver. Más tarde, conocería que también era el Maestro de la Luz. Había venido en este tiempo como una especie de visitante ultraterreno para platicarme sobre ciertas cosas que había querido saber, tales como el significado de la vida, el futuro del planeta Tierra, el origen del hombre y muchos otros asuntos de ese tipo.

Lo que más me daba vueltas en la mente era lo que haríamos al respecto de lo que él me enseñara. Todo me parecía nuevo y sin embargo sabía que era verdadero. Sus palabras resonaban en mi cabeza como déjà-vu. Su mente se convirtió en el puente hacia un conocimiento largo tiempo olvidado, y lo que vi no fue lo que me esperaba. Era mucho más. El castillo se convirtió en un portal vivo de luz y vi más allá de nuestra existencia terrena, hacia un futuro demasiado poderoso para ser descrito.

La pesada pared de piedra a nuestras espaldas tembló un poco y se abrió para dar paso a un bello lugar lleno de luz. En el espacio más allá de la pared vi colores en movimiento, colores que nunca había visto, colores para los que no existen nombres. Realmente no es necesario bautizar todo lo que vemos. Es más importante que simplemente lo admitamos y lo aprehendamos. Esa necesidad continua de darle nombres a las cosas no es sana, ni es útil para el conocimiento profundo de las mismas.

Personas de otro tiempo de apariencia futurista parecían hallarse trabajando en este espacio más allá de los muros de nuestra realidad. Qué estaban haciendo en realidad y en qué trabajaban no me resultó claro sino hasta mucho después, pero todos parecían encontrarse en paz y dedicados a algo que todos ellos consideraban importante. Estaban encontrando el Nirvana mientras experimentaban con un complejo mecanismo de repetición del tiempo.

Las personas que observaba por esa ventana intemporal eran una especie de maestros Zen, altamente avanzados tanto desde el punto de vista espiritual como tecnológico. Rayos brillantes de una luz multicolor inundaron la cámara vórtice como una lluvia suave y se confundieron con el maestro del tiempo parado junto a la pared. Había abierto el espejo de la visión para mí. Ahora, todo lo que tenía que hacer era mirar en él y ver por mí mismo.

Qué triste que la mayor parte de las personas de ahora hayan olvidado a la gente del arcoiris. Sólo mi amigo, el Maestro de la Luz, no ha olvidado estas cosas. Su lenguaje era su silencio. Su acción era su saber.

Dio la vuelta para mirar la luz arrojada a través del portal del tiempo de la montaña, una ventana bien arriba del lago. Pequeños arcoiris de luz se movían con precisión por su frente confundiéndose con su tercer ojo. Un cristal de redondez perfecta que flotaba en el marco de la puerta era el espejo que fragmentaba el eclipse visionario. Los mismos colores del arcoiris aparecen en las conchas oscuras que crecen en las rocas más allá de la costa. Si miras de cerca, puedes ver los colores del arcoiris de luz dentro de la perla oscura de las conchas de las ostras.

Se me dijo que los moluscos escuchan el sonido de la luna que pasa lentamente por la cara del Sol, y parece como si los clanes de luz también escucharan el mensaje de los planetas mientras se mueven en sus posiciones maquinales, de manera silenciosa pero metódica, intemporal y eterna.

No sólo funcionamos en una línea temporal. Somos el futuro que se encuentra con el pasado en el ahora. Ya existimos en el multi-verso de uni-versos, en ámbitos que todavía no sabemos que existen para ayudar en el ámbito en el pensamos vivir.

El portal de luz, formado como un vórtice phi-espiral, se cerró tan silenciosamente como se había abierto, y el espacio más allá del tiempo se unió de nuevo con la pesada estructura de piedra situada en la aguja gigante de granito dentro del lago. Los siete pilares altos que sostenían la cámara vórtice regresaron a su forma original, lo que hoy se conoce como el calabozo de Chillon, en donde Lord Byron garrapateó su autógrafo hace dos siglos.

Mientras el hombre del futuro caminaba de regreso en el tiempo, parecía parpadear con la luz del portal de la pared. Sin su sabiduría, las tribus del arcoiris serían olvidadas para siempre, y los seres humanos de este planeta perderían su conexión con los seres cósmicos de luz al otro lado del puente del tiempo.

Nos hallábamos de vuelta en nuestro propia era, el siglo XXI de nuestro mundo moderno. Acababa de ver el futuro desde el pasado. Me resultaba claro entonces que el tiempo linear era una ilusión.

El maestro había cruzado desde otro ámbito, una dimensión superior, que conocemos como futuro, a nuestro tiempo, cuando Plutón se encontraba en Sagitario, Júpiter -su dominador- en Escorpión, Marte en Tauro, Neptuno en Acuario y Saturno en Leo, formando una gran cruz. Este hombre comenzó a responder mis preguntas silenciosas en un diálogo sin palabras. ¿Era él yo mirando desde un tiempo por venir, por medio de una doble localización, como en las grandes novelas de ciencia ficción? ¿Era posible que el futuro se estuviera encontrando con el pasado en ese momento?

¿Dije que sin palabras? Era un cambio de mundos para ambos. La telepatía, una forma de transmisión mental, continuó sin esfuerzo como una descarga holográfica silenciosa en el disco duro de una computadora -el medio elegido por él- antes de que desapareciera en el vórtice de luz… Atravesó en silencio las paredes del castillo, a través del lago y hacia el poniente mientras una defragmentación de conocimiento se efectuaba dentro de mi ser.

El planeta Venus, muy por arriba de las montañas nebulosas, brilló en el cielo púrpura del atardecer mientras recordaba lo que habíamos intercambiado en un día: vidas enteras de magia, el Zen de la Astrología comprimido en una puesta de Sol. ¿Quién quiere vivir para siempre? Esa pregunta permaneció sin respuesta, flotando en el aire, mientras dejaba el castillo. Mientras cruzaba el foso hacia el viejo camino empedrado del siglo XII para regresar a mi propia era, sabía que el aquí y ahora dura por siempre.

Mirando desde arriba mi lago, más allá de mis montañas, puedo ver la verdad en su rostro despejado. La verdad es lo nuevo y rara vez lo conocido. Mi lago, formado como una gran luna creciente dispuesta como un diamante en las montañas, está formado y se comporta de manera mágica, casi siempre en calma, como un espejo, reflejando el fuego del cielo. De hecho, sirve como mi espejo para observar. Recuerda lo intemporal y simplemente ve. No juzga lo que ve. Sólo ve y refleja su recuerdo como un testigo, como un reflejo intemporal viviente. El lago me mostró que todos vemos espejos una vez que permanecemos inmóviles. Me invita a ver más profundo y más allá.

Una vez más, ¿qué fue lo que el Maestro de Luz y yo discutimos en nuestra conversación, en nuestro encuentro de mentes, en presencia del mundo invisible? Me dijo que el tiempo es la raíz, y que comenzamos aquí y ahora, afuera del trastorno temporal provocado por el hombre. También dijo que nos encontraríamos de nuevo; que me presentaría a sus amigos. Ahora sabía que no estaba solo. Yo también tenía amigos en ésta y en la otra vida. Con una profunda mirada de conocimiento sereno, proyectó este libro y el siguiente pensamiento para mí:

"Deseas huir y esconderte, pero ¿a dónde vas a correr? VIVES en tu propio YO. No puedes escapar. ¡Consérvalo y desarróllalo!"

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St.Clair - leading mundane astrologer - writes indepth yearly personalized horoscopes, based on his clients or nations charts, using an advanced seer astrology, steeped in Cosmic knowing. His intense work, a tool of The 13th Consciousness Activation, designed by his NewMind Technologies consulting group, serves as guidance and cosmic positioning system. His reputed web sites passage11.com & zenofstars.org - consulted daily by thousands of surfers - are beacons of light on the internet sea; both feature his credited radio and video interviews.